Viernes de Dolores en San Pablo Chimalpa

«Llora la Virgen de angustia y de dolor, porque grande es su pena y aflicción…»

Por: Diego Rodarte

El viernes anterior al Domingo de Ramos, dentro de la Quinta Semana de Cuaresma o Semana de Pasión, la Iglesia dedica un recuerdo especial a los dolores de la Santísima Virgen María en lo que es la antesala de la Semana Mayor, y que dentro de la fe popular cobra especial relevancia con los Altares de Dolores o Incendios de Dolor, pero para muchas comunidades cobijadas bajo el patrocinio de Nuestra Señora de los Dolores, es el día de su fiesta principal, pese a que la fiesta litúrgica establecida por la Iglesia Católica es el 15 de septiembre.

Ejemplo de ello es el pueblo de San Pablo Chimalpa, uno de los cinco pueblos de la Alcaldía Cuajimalpa, y que a pesar de tener como patrono principal a San Pablo Apóstol, tiene como fiesta principal el Viernes de Dolores.

LOS ORÍGENES

Primera imagen de Nuestra Señora de los Dolores venerada en la iglesia de San Pablo Chimalpa

Los orígenes de Chimalpa se remontan a la época prehispánica, su nombre original en lengua náhuatl era Chimalpan y está compuesto de dos vocablos «chimalli» – escudo y «pan» – sobre o lugar: «Sobre el escudo o lugar de escuderos». Fue habitado en 1342 por grupos de origen Tepaneca de Azcapotzalco, procedentes del Valle de México. Los primeros habitantes que poblaron Chimalpa se establecieron en la parte alta del cerro de Teopazulco (templo viejo) y en lo que hoy es el centro del pueblo. Teopazulco sirvió de eje de comunicación, vigilancia y control de pago de tributo entre la cuenca de México, las zonas altas que componen la región y el Valle de Toluca, hasta donde se extendía el dominio y el control de Azcapotzalco en esa región.

Tras la conquista de Tenochtitlan en 1521, arribaron las primeras ordenes religiosas, entre ellas los Dominicos, quienes llegan a la Nueva España en 1528 y se dedicaron a propagar la fe cristiana principalmente en el centro y en el sur del país. Ellos fueron los que construyeron la primera ermita en Chimalpa en 1700 y le dieron el patronato al Apóstol San Pablo, así nació San Pablo Chimalpa.

No se sabe a ciencia cierta cuando comenzó la devoción a la Virgen de los Dolores en Chimalpa, pero se cree que comenzó a mediados del siglo XIX, cuando una señora dona una imagen de la Virgen de los Dolores, óleo del siglo XVIII, que el pueblo adopta como patrona, y teniendo como costumbre en la región y en los pueblos aledaños las fiestas de cuaresma, iniciando el Domingo de Carnaval en San Pedro de Cuajimalpa, el Primer Viernes de Cuaresma en Jesús del Monte, el Segundo en Santiago Yancuitlalpan, el Cuarto Viernes en San Lorenzo Acopilco, y estando el culto a la Virgen de los Dolores dentro de la práctica cuaresmal, al pueblo de San Pablo Chimalpa le corresponde la fiesta del Viernes de Dolores, para cerrar el ciclo cuaresmal con la Semana Santa en el centro de Cuajimalpa.

Existe una leyenda que dice que en tiempos de la revolución, la gente de Chimalpa se escondía en las cuevas o en los surcos de las milpas para no ser atacados por los revolucionarios. Aprovechando esta situación, un revolucionario entró a la iglesia y al ver la imagen de la Virgen de los Dolores se la llevó consigo. Días después, los fiscales la soñaron y comenzaron a investigar donde podría estar, encontrándola por Tacuba y al reclamar la imagen, la persona que la tenía en posesión la entregó sin contratiempos, asegurando que la imagen se movía de un lugar a otro porque no quería estar ahí.

Posiblemente, el robo y el regreso de la imagen a Chimalpa acrecentó el fervor a la Virgen de los Dolores, de la que se dice estaba entronizada en un retablo neoclásico, pero a finales de la década de los 60, este cambió por un nuevo retablo de estilo barroco en el que se colocó una cuadro más grande, óleo del siglo XIX, mientras que la imagen original quedó a un lado y solía salir en las procesiones del Viernes de Dolores.

LA FIESTA DEL VIERNES DE DOLORES

Virgen de los Dolores que preside el retablo de la iglesia de San Pablo Chimalpa

La iglesia de San Pablo Chimalpa depende de la Parroquia de San Pedro Apóstol Cuajimalpa, por lo que su cuidado y administración está a cargo de Fiscales, que durante un año, del 1 de enero al 31 de diciembre, se encargan de cuidar y proveer de lo necesario la iglesia para tenerla lista para las celebraciones que se hayan solicitado, así como organizar las dos fiestas principales del pueblo, la fiesta patronal de San Pablo, el 29 de junio, y la fiesta de la Virgen de los Dolores.

La organización de las fiestas se organizan con el apoyo de los «sargentos» que están divididos en ocho compañías y cada compañía se encarga de cumplir una función específica para la fiesta:

«Los sargentos no surgen como un grupo para ver los aspectos religiosos, surgen como una organización para dar apoyo al representante del pueblo en cuestiones de rondines, de vigilancia, en apoyar a la autoridad del pueblo…. para que no se sintiera sola la autoridad del pueblo, se organiza la gente y se autonombran como sargentos e inicialmente lo van conformando las familias de Chimalpa», explica en entrevista para EL COLOR DE LA FE el Maestro Ricardo Granados Romero, originario de Chimalpa.

Con el tiempo, San Pablo Chimalpa comienza a tener contacto con los pueblos aledaños y comienzan a formar intercambios que actualmente se conocen como «promesas» para apoyarse en sus fiestas patronales, creando hermanamientos entre comunidades:

«Los sargentos ahora cumplen el papel de ir a los pueblos con los que se empezaron a tener contacto en el momento en que van a tener su fiesta y preguntan a los representantes eclesiásticos de cada comunidad qué es lo que quieren para la celebración de su festividad… poco a poco se fueron estableciendo los obsequios, los intercambios y quedaron ya como una tradición, que un pueblo traiga un castillo, que otro pueblo traiga cohetes… cada quien ya sabe lo que tiene que traer, pero la función de los sargentos es ir a los pueblos a preguntar… y lo mismo hacen los pueblos con los que se tiene esa relación, vienen a Chimalpa a preguntar que es lo que se requiere para la fiesta», expone el maestro Ricardo.

Este encuentro entre sargentos y comunidades se da únicamente para la fiesta de la Virgen de los Dolores, por ser la más importante, con una duración de cuatro días, contraria a la de San Pablo, que solo dura dos días, y las promesas pueden ir cambiando de acuerdo a las necesidades de cada comunidad para su parroquia:

«En mi caso, en 1980, me tocó ser sargento y fuimos a Acopilco a preguntar que querían, y los señores de ahí en ese momento nos dijeron que como la iglesia estaba en reparación no se llevaran cohetes o cosas así, que querían dinero porque iban a comprar unas lámparas, querían pintar… querían hacer trabajos de remodelación e infraestructura a la iglesia, entonces, en lugar de llevarles lo que se acostumbra, se les llevó dinero», recuerda el Maestro Granados.

Otra función de los sargentos es la de hacer la colecta semanal y recabar los fondos necesarios para cubrir los gastos de las fiestas patronales de Chimalpa, y asegurar las promesas que entregarán a los pueblos hermanos, mientras que los gastos extras como traslados o comidas para la banda o los danzantes, corre por cuenta de los sargentos.

En las vísperas del Viernes de Dolores, se dan a la tarea de recoger las promesas que se llevarán ante la Virgen de los Dolores. Por ejemplo, los fiscales, acompañados de un grupo de voluntarios, acuden al barrio de San Diego Tlalcozpan, en el centro de Xochimilco, para comprar la manzanilla que se regalará a cambio de una limosna, a quienes visiten a la Virgen de los Dolores en Chimalpa, mientras que otro grupo va al pueblo de Zintlalpatl para recoger la caña que se repartirá el Domingo de Ramos.

Una vez hecha la compra de manzanilla, y recoger las cañas, inicia el camino de regreso a Chimalpa, y en la entrada del pueblo los esperan los vecinos con las donaciones para la fiesta, como son cirios, los vestidos para las imágenes de bulto de la Virgen de los Dolores o alguna otra ofrenda que los fieles quieran entregar, y se hace un recorrido hasta la iglesia de San Pablo, donde se guarda la manzanilla y se cierran las puertas para cambiar las ropas de las imágenes, mientras las campanas tocan a rogativa.

Una vez concluido el cambio, se abren las puertas de la iglesia e inicia la misa de vísperas, en la que se bendice la manzanilla y las donaciones, posteriormente inicia el recorrido de las bandas por el pueblo para anunciar el inicio de la fiesta:

«La cuarta compañía es la que abre la fiesta con la quema los cohetes y a partir de las 10:00 de la noche, las compañías y los grupos «Amistad» y «Progresista» llevan mañanitas a la Virgen de los Dolores… la cuarta, la quinta y la sexta compañía son las encargadas de traer la música y al término de cada misa, la tercera, cuarta, quinta y sexta compañía queman cohetes por casi una hora. Las demás compañías, la primera, la segunda, la séptima y la octava, queman castillos», explica el Maestro Granados.

El Viernes de Dolores, a las cinco de la mañana, nuevamente se queman cohetes y se le llevan mañanitas a la Virgen de los Dolores. A las 8:00 de la mañana se celebra la misa de inicio de fiesta, y comienzan a entrar las danzas de Arrieros y Chínelos, que le dan el toque festivo a la celebración y al medio día entran los pueblos de San Miguel Tecamachalco, Santiago Yancuitlalpan, Santa Rosa Xochiac y San Pedro Cuajimalpa que se suman a las celebraciones y ofrecen un castillo de grandes dimensiones que se que se quemará por la noche.

El sábado se realiza la misa de torna fiesta y por la noche se queman tres castillos por parte de las compañías correspondientes. La fiesta concluye el Domingo de Ramos con un recorrido que sale del paraje de Oyametitla, a la entrada del pueblo, con la imagen de San Salvador (Divino Preso), al que colocan en un anda adornada con palmas y cañas para representar la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén.

A este recorrido se unen los pueblos de San Bartolo Ameyalco y San Lorenzo Acopilco, así como las danzas de Arrieros y las comparsas de chínelos que acompañarán a la procesión:

«En la década de los ochenta surge un grupo llamado Tres Cruces en el Calvario y organizan la representación de la Vida, Pasión y Muerte de Cristo… sale la procesión con una imagen de Jesús y vienen los jóvenes que hacen la representación, tocan flautas y tambores como si fueran romanos y se hace una misa en la explanada porque viene mucha gente de otros lugares y la iglesia y el atrio es insuficiente», comenta el Maestro Ricardo.

Por la noche del Domingo de Ramos se queman los últimos castillos por parte de San Bartolo Ameyalco, San Lorenzo Acopilco y una compañía, el más grande de toda la fiesta para cerrar las festividades en honor a Nuestra Señora de los Dolores en Chimalpa y dar paso a la Semana Santa, cuyo centro es Jesucristo, quien entrega su vida en sacrificio por la redención de la humanidad y durante su dolorosa agonía entrega a María, su Madre, como Madre de la Iglesia, de todos aquellos que en ella quieran encontrar alivio en sus penas y tribulaciones:

«Yo creo que hay más fervor religioso por la Virgen de los Dolores, tal vez porque a la Virgen se le tiene como Madre, como mujer… pienso que la gente de mi pueblo la ve con un sentido de maternidad y en ese sentido le ha dado más preferencia a la fiesta del Viernes de Dolores», concluye el maestro Ricardo Granados.

AGRADECIMIENTOS:

Mtro. Ricardo Granados Romero – Originario de San Pablo Chimalpa y Sargento en 1980.

Héctor Martínez – Originario de San Pablo chimalpa y Fiscal 2021.

FUENTE:

San Pablo Chimalpa: un pueblo con historia y cultura ancestrales (crónica). Ricardo Granados Romero.

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