El Señor de Calyecac, “El Chinito”

“Me enamoras como nunca porque en tu cara conozco todo el amor que me tienes encendido y doloroso”.

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Por: Diego Rodarte

Muy cerca del centro del pueblo de Santiago Tulyehualco se conserva una capilla que llama la atención por su arquitectura y es considerada una de las más antiguas del poblado, porque durante muchos años congregó a peregrinos provenientes de Milpa Alta, Chalco, Morelos y otros puntos del Estado de México que llegaban hasta el barrio de Calyequita para venerar una hermosa imagen de Jesús Nazareno o Divino preso bajo el título de Jesús de Calyecac, conocido cariñosamente por sus fieles como “El Chinito” o El Señor de Calyecac.

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No existe un registro de cuando y como llegó la imagen del Señor de Calyecac al pueblo de Tulyehualco, pero la piedad popular y la tradición oral transmitida de padres a hijos y de abuelos a nietos rescatan diferentes versiones sobre el origen de la milagrosa imagen; uno de estos relatos narra que la familia Calyecac, originaria del pueblo de Tulyehualco, tenía una posada que servía de descanso a los viajeros y comerciantes que pasaban por el pueblo, ya que Santiago Tulyehualco era paso obligado para quienes venían de los pueblos del Sur-oriente como Amecameca, Chalco y Milpa Alta, en dirección al centro de la Ciudad de México.

En una ocasión, llegaron a Tulyehualco unas personas que cargaban una pesada caja de madera con rumbo al centro de la ciudad, pero debido a las inclemencias del clima decidieron pernoctar en el pueblo y se hospedaron en la posada de la familia Calyecac. Al amanecer del día siguiente, los caseros se percataron de que aquellas personas se habían retirado y que inexplicablemente habían dejado la caja, por lo que la familia la puso bajo resguardo pensando que regresarían a recogerla, pero con el paso del tiempo la familia se olvidó de la existencia de la misma, ya que los viajeros que la habían dejado nunca volvieron.

Cierto día, el jefe de la familia Calyecac decidió repartir sus tierras y comenzaron a limpiar el lugar. Al entrar a la posada, encontraron la caja y con curiosidad la abrieron, encontrando dentro una bella imagen del Divino Preso. La noticia de aquel hallazgo corrió por todo el pueblo y los fieles comenzaron a llegar para venerar la sagrada imagen de Cristo a la que llamaron Divino Jesús de Calyecac, en honor a la familia que lo encontró en sus terrenos, y que más tarde le daría el nombre de Calyequita al barrio donde se levantó una sencilla capilla donde se empezó a rendir veneración al Señor de Calyecac.

Los favores y milagros del Señor de Calyecac trascendieron más allá del pueblo y comenzaron a llegar grandes peregrinaciones de Xochimilco, Tláhuac, Iztacalco, Iztapalapa y Milpa Alta para encomendarse al milagroso Cristo. El primer viernes de Cuaresma era la fiesta principal y llegaban grandes promesas de flores, ceras, frijol y otras semillas, por lo que fue considerada la fiesta más grande del pueblo de Santiago Tulyehualco.

Cuentan que durante muchos años, el Señor de Calyecac era sacado en procesión por los agricultores del pueblo para pedir lluvias abundantes y una buena cosecha. El día 3 de mayo, fiesta de la Santa Cruz, subía por veredas y surcos hasta la capilla de la Santa Cruz donde se realizaba una misa de “rogación” para pedir un buen temporal. Desafortunadamente, con el paso del tiempo, fueron desapareciendo las grandes peregrinaciones que llegaban al barrio de Calyequita para honrar al “Chinito”, sobrenombre que se le da por la rizada cabellera que usa la sagrada imagen.

Se dice que los excesos y los conflictos por parte de algunos peregrinos que visitaban Tulyehualco durante las fiestas del Chinito fueron mermando la fiesta hasta reducirla a una fiesta local de barrio, y la urbanización del pueblo que se fue comiendo los campos de cultivo, así como el deterioro que ha sufrido la sagrada imagen con el paso de los años, terminaron por extinguir las procesiones con la imagen original, y que hasta hace algunos años todavía salía a la procesión de torna fiesta, que se celebra el lunes siguiente al domingo de la fiesta principal.

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Sin embargo, el cariño y el fervor de los pobladores mantienen viva la fiesta del Chinito, que cada año inicia el Miércoles de Ceniza y se extiende por más de una semana, en la que se presentan danzas, elencos artísticos y quema de pirotécnia, así como la presencia de bandas que amenizan la celebración, misma que se repite el 6 de agosto con motivo de la fiesta del Divino Salvador.

Como ya es costumbre, una comparsa de chínelos acompaña la procesión por las calles del pueblo, llamando la atención de propios y extraños. Aunque es cierto que pocas personas acompañan la procesión, un nutrido grupo de fieles provenientes de Milpa Alta, Tláhuac, Tulyehualco y Xochimilco, participan en las Misas de acción de gracias que se celebran en la capilla para agradecer los favores recibidos y que son la huella de lo que alguna vez fuera una de las celebraciones más importantes dentro del tiempo de Cuaresma en el pueblo de Tulyehualco y Xochimilco.

Los milagritos que cuelgan de la túnica del Chinito son testimonio de las bondades que El Señor de Calyecac tiene para con sus devotos, pues la mirada del Cristo transmite un sentimiento de ternura, paz y compasión, por lo que goza del gran cariño de sus fieles y que merece ser reconocida nuevamente para recuperar el esplendor que alguna vez hizo brillar la capilla del barrio de Calyequita.

Con información de: Rigoberto Peña Cruz

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