Santa María Magdalena: “Enamorada de Cristo”

«Más alto que los ángeles subirás amada mía, porque mucho haz amado, mucho serás bendecida, elogiada por tu amor derramado sin medida…»

Santa María Magdalena, Penitente, venerada en Magdalena Yodocono de Porfirio Diaz

Por: Humberto Raí Ramírez Jiménez

A lo largo de la historia del cristianismo, la figura de María de Magdala ha sido uno de los personajes más controversiales que muchos teólogos, historiadores y clérigos han tratado de dar una idea concreta de quién fue realmente esta mujer.

Muchas leyendas, historias y pocos datos fidedignos son los que se conocen de esta Santa de la que, en los últimos años, se ha reivindicado su figura y se le ha dado la importancia que en realidad tiene.

SU VIDA EN LOS EVANGELIOS

Poco se narra en los evangelios canónicos sobre quién fue María Magdalena. Se dice de manera simple y concreta que formaba parte de los discípulos del Señor y que Jesús había sacado de ella siete demonios, estuvo al pie de la cruz junto a María Santísima y las otras mujeres, y el suceso más importante: fue la primer testigo de la resurrección.

La mañana de la resurrección, María Magdalena fue presurosa al sepulcro y al ver la piedra removida comenzó a llorar.  El maestro se le presentó, pero ella no lo reconoce; al escuchar su nombre se da cuenta que es el mismo Cristo quien la llama y se postra delante de Él, pero el Señor la detiene en un intento de María por tocarlo: “Noli me tangere”, y le pide que sea ella la que lleve su mensaje, la buena noticia de la Resurrección. 

Es de suponer que, después de ese momento, María Magdalena estuviera presente durante la venida del Espíritu Santo y en la Ascensión del Señor, sin embargo, no se vuelve a mencionar su nombre en la Sagrada Escritura.

LA TRADICIÓN

Magdalena y Jesús Resucitado, Catedral de Tlalnepantla, Estado de México

Durante los primeros siglos de la historia de la cristiandad, hubo mucha confusión a cerca de la figura de Santa María Magdalena y sobre otras “Marías” nombradas en el evangelio, lo que llevó muchas veces a generar confusión entre los creyentes. Es por eso que, para tratar de poner fin a esta confusión, el Papa San Gregorio Magno, decide unificar en María Magdalena a la otra María, hermana de Lázaro y Marta, y la pecadora que aparece en el Evangelio de Lucas en su capítulo 7.

Sin embargo, en los evangelios no aparece ningún dato que demuestre que estas tres mujeres sean una sola persona. La iglesia oriental por su lado, siempre tuvo claras las diferencias entre las tres mujeres y celebraba a María de Betania y María Magdalena en fechas distintas. En cuánto a la pecadora del Evangelio de San Lucas, cuyo nombre no dice, su pecado ha sido objeto de muchas especulaciones.

Este relato de Lucas (Lc 7, 37-38) precede la parte en la que Magdalena se presenta por primera vez (Lc 8, 1-3) y es asociada a los siete demonios de los que Jesús la había liberado. Esta proximidad textual es una de las posibles razones de la confusión o asimilación entre las dos mujeres. En el pasaje que sigue, Jesús es invitado a casa de un fariseo que duda del hecho de que Él sea el elegido y quiere conocerlo en persona para ver si lo que dicen de Jesús es cierto.

Mientras están comiendo, entra una mujer a la que llaman «una pecadora pública». Utilizando el perfume que lleva en un frasco de alabastro, la mujer baña con sus lágrimas los pies de Jesús, los unge con el perfume y los seca con su cabello. El fariseo asiste a la escena y deduce que si Jesús no se ha dado cuenta que esta mujer es una pecadora y le ha permitido tocar sus pies, entonces no puede ser un verdadero profeta. Jesús le contesta a través de una parábola: «ama más quien más pecó».

La mujer pecadora lava los pies de Jesús, Museo Ex convento de Santa Mónica, Puebla.

La mujer que ha pecado mucho, ha amado mucho a Jesús y ha hecho toda una serie de cosas que el fariseo no ha hecho para su huésped. Jesús perdona a la pecadora porque ha amado mucho y su fe la ha salvado (Lc 7, 39-49). No se sabe cuáles eran los pecados atribuidos a esta mujer, sin embargo, desde el principio se ha interpretado que se trataba de pecados de tipo sexual, considerando a esta mujer como una adúltera o una prostituta.

Una posible razón es que los pecados comúnmente asociados a las mujeres que resultaban significativos a nivel ético y social en la ideología judía del tiempo eran de tipo sexual. Magdalena, pues, debió su fama de prostituta a una mujer que había sido confundida con ella y de la cual, además, no se dice claramente que fuera una prostituta.

De la pecadora del Evangelio de Lucas, María Magdalena recibió también los dos elementos que la caracterizan en la iconografía cristiana y en el imaginario colectivo hasta nuestros días: la larga cabellera y el frasco de alabastro.

LA MAGDALENA GREGORIANA

Santa María Magdalena, venerada en Santa María Magdalena Atlictic, Magdalena Contreras.

Las razones que contribuyeron a esta confusión entre María de Betania, la pecadora de Lucas y María Magdalena, y que hicieron posible la declaración de San Gregorio Magno de la unicidad de las tres mujeres, son las siguientes:

  1. La proximidad de los relatos de la pecadora de Lucas (Lc 7,37-38) y el relato de María Magdalena (Lc 8,1-3) en el Evangelio de Lucas.
  2. La ciudad bíblica de Magdala, de la que Magdalena era supuestamente originaria, en los tiempos de Gregorio Magno estaba asociada con la perdición y la depravación.
  3. Juan, en Jn 11, 1-2, identifica a la mujer que unge los pies de Cristo y los seca con su cabello con María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta.

Esta unificación realizada por Gregorio Magno se basaba en el sentido moral. Él sostuvo que los siete demonios que Jesús saca de la Magdalena indican moralmente los siete pecados capitales. Los siete eran, por tanto, la manifestación exterior de su vida de pecadora, y sus pecados eran necesariamente de naturaleza sexual, ya que la mayoría de los pensadores medievales consideraban que los pecados femeninos eran en su mayor parte de tipo sexual. La fusión de las tres mujeres proporcionó a Gregorio Magno una figura de la Magdalena multifacética que podía ser utilizada como ejemplo para la vida contemplativa.

MARIA MAGDALENA EN VISIONES MÍSTICAS Y LEYENDAS

Magdalena Penitente, Museo Franz Mayer, Ciudad de México.

Una de las historias legendarias a cerca de la Santa, es la leyenda aurea en la cual se dice que Magdalena pertenece a una familia rica y es una noble dama cultivada y autónoma económicamente. Es hija de Siro y Eucaria y hermana de Lázaro y Marta. Toma su nombre del castillo Magdalo que era parte de las posesiones de su familia.  Debido a su belleza y al lujo en el que vive, Magdalena cae víctima de los pecados carnales. No era, por tanto, una prostituta que se hacía pagar, sino que se entregaba a los deleites de la carne por libre elección.

Desde un punto de vista medieval, este tipo de pecado parecía aún más despreciable porque no se podía reconducir a una necesidad de sustento económico. Convertida por Jesús, Magdalena se arrepiente y se convierte en su seguidora. Sin embargo, no es descrita como una discípula sino como mujer que se ocupa del sustento material de los discípulos.

Jesús resucita a Lázaro porque se conmueve viendo llorar a Magdalena, alias María de Betania. Después de la pasión, Magdalena se queda con San Maximino, a quien el Apóstol Pedro ha pedido que se ocupe de ella. Durante las persecuciones cristianas, Magdalena, Lázaro, Marta, Cedonio y Martilla (la sirvienta de Marta) junto a otros cristianos son abandonados en un barco sin remos ni velas para que encuentren la muerte en el mar. El grupo se salva gracias a la intervención divina llegando hasta Marsella.

Magdalena sola tiene una capacidad de predicación increíble y acaba convirtiendo a los paganos de la Galia. Todos los convertidos son bautizados por San Maximino. En la versión medieval, aunque el carisma de Magdalena sea evidentemente superior al de San Maximino, tiene que ser un hombre quien haga definitiva la conversión dando los sacramentos. Una vez convertida toda esa región, donde Lázaro será nombrado obispo, el grupo de cristianos llegados de Palestina convierte a los habitantes de Aix-en-Provence y hace Obispo a San Maximino.

Magdalena se retira a una cueva movida por un profundo deseo de contemplación y es allí donde se dedica a hacer rigurosa penitencia y se dice que siete veces al día es elevada por ángeles para que pueda alimentarse de comida celestial. Finalmente, antes de su muerte pide recibir la comunión de San Maximino y es enterrada en Saint Maximin, en Provenza donde se conservan sus reliquias.

Varias místicas como la beata Ana Catalina Emmerick y María Valtorta han tenido visiones a cerca de santa María Magdalena. Ana Catalina nos menciona que de ella dijo Jesús tras su arrepentimiento: “Será ahora el modelo de todos los penitentes por todos los tiempos”.

Con respecto al momento en que ella le ungió con bálsamo pocos días antes de La Pasión manifestó: “En todas partes donde se predique este Evangelio se contará este hecho suyo y la murmuración de los otros”.

LA TRADICIÓN DEL HUEVO DE PASCUA Y MARÍA MAGDALENA

Santa María Magdalena, Parroquia de Santa Prisca, Taxco de Alarcón, Guerrero.

Hay tradiciones cristianas de pintar el Huevo de Pascua que simbolizan la nueva vida y Cristo emergiendo de la tumba y se acompaña con la consigna “Cristo ha resucitado”. Una tradición ortodoxa, relata que tras la Ascensión, María Magdalena se fue a Roma a predicar el evangelio. En presencia del emperador Tiberio y sosteniendo el huevo de una gallina exclamó “Cristo ha resucitado”. El emperador se burló de Magdalena y le dijo que eso era tan probable como que el huevo se volviera rojo, y antes de que acabara de hablar, el huevo se tornó de color rojo.

Otra tradición habla de que el Corazón Sagrado de Jesús quedaría encerrado en un recipiente con forma de huevo y que María Magdalena sería su guardiana.

ICONOGRAFÍA DE SANTA MARÍA MAGDALENA

Santa María Magdalena Penitente, Museo Ex convento de Santa Mónica, Puebla.

Dentro de las representaciones artísticas y plásticas que han resaltado la figura de Santa María Magdalena, han sido múltiples y muy variadas. En los dramas religiosos del siglo XV y de la primera mitad del siglo XVI, Magdalena aparece sobre todo como representación de la vanitas y su figura sirve de advertencia para las damas nobles a no caer en el pecado. Se enfatiza la perdición y sucesiva salvación de Magdalena, dejando de lado su importancia como apóstol.

Pintores famosos como Tiziano y Coreggio pintan sus Magdalenas en esta época, y sus cuadros, conocidos en toda Europa, seguirán influyendo en el imaginario magdaleniano. Adaptando la Magdalena al gusto y a las modas de la época, aparece robusta, rubia o pelirroja, y su personaje sustituye en el imaginario colectivo cristiano a las figuras de divinidades femeninas paganas exiliadas por la Iglesia. Los dos símbolos más frecuentemente asociados a la santa en esta y en sucesivas épocas son el tarro de alabastro y su larga cabellera suelta. Otras representaciones de la santa, la presentan como penitente, vestida de sayal, con una disciplina y una calavera, símbolos de su vida ascética, otras imágenes la ponen justamente en el momento de la Resurrección o también con un huevo rojo en la mano.

Después de 1969, la Iglesia Católica trata a María de Magdala, María de Betania y la pecadora de Lucas como tres mujeres diferentes. Los textos que se leen durante la misa el día de Santa María Magdalena o en celebraciones relacionadas con ella sólo hacen referencia a escenas de la crucifixión o de la resurrección. No se habla de ella como pecadora o arrepentida de manera explícita, pero la mayoría de las canciones que se cantan en su honor contienen una referencia clara a la Magdalena gregoriana.

APOSTOLORUM APOSTOLA

Retablo de la Parroquia de Magdalena de las Salinas, alcaldía Gustavo A. Madero

Por expreso deseo del Santo Padre Francisco, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha publicado un nuevo decreto, con fecha del 3 de junio de 2016, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, con el que la celebración de Santa María Magdalena, hasta ahora memoria obligatoria, será elevada en el Calendario Romano General al grado de fiesta.

Esta decisión se enmarca en el actual contexto eclesial que quiere reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza del misterio de la misericordia divina, sin distinción alguna, para anunciarles la buena noticia del Evangelio de Jesucristo, acompañarles en su peregrinar terreno y ofrecerles las maravillas de la salvación de Dios. Santa María Magdalena es ejemplo de una verdadera y auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelista que anuncia el gozoso mensaje central de la Pascua (cfr. Oración colecta del 22 julio y nuevo prefacio).

El Santo Padre Francisco tomó esa decisión precisamente en el contexto del Jubileo de la Misericordia para significar la relevancia de esta mujer que mostró un gran amor a Cristo y fue tan amada por Cristo, como afirman varias veces Rabano Mauro al hablar de ella (“dilectrix Christi et a Christo plurimum dilecta”: De vita beatae Mariae Magdalenae, Prologus) y San Anselmo de Canterbury (“electa dilectrix et dilecta electrix Dei”: Oratio LXXIII ad sanctam Mariam  Magdalenam).

María Magdalena, detalle en mármol, Museo Nacional de Arte, Ciudad de México.

Precisamente porque fue testigo ocular de Cristo Resucitado, fue también, por otro lado, la primera en dar testimonio de Él ante los apóstoles. Cumple el mandado del Resucitado: “Anda, ve a mis hermanos y diles… María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: He visto al Señor y ha dicho esto” (Jn 20, 17-18). De este modo se convierte, como ya hemos indicado, en evangelista, es decir, en mensajera que anuncia la buena noticia de la resurrección del Señor; o, como decía el mismo Rábano Mauro y Santo Tomás de Aquino, en “apostolorum apostola”, porque anuncia a los apóstoles lo que a su vez anunciarán ellos por todo el mundo (Rábano Mauro, De vita beatae Mariae Magdalenae,c. XXVII; S. Tomás de Aquino, In Ioannem Evangelistam Expositio, c. XX, L. III, 6).

Con razón utiliza el Doctor Angélico este término para aplicarlo a María Magdalena: ella es testigo de Cristo Resucitado y anuncia el mensaje de la Resurrección del Señor, como el resto de los apóstoles. Por eso, es justo que la celebración litúrgica de esta mujer adquiera el mismo grado de fiesta dado a la celebración de los apóstoles en el Calendario Romano General y que se destaque la especial misión de esta mujer, que es ejemplo y modelo de toda mujer en la Iglesia.

MARÍA MAGDALENA SUS PATROCINIOS

María Magdalena al pie de la cruz, detalle, Museo Franz Mayer, Ciudad de México.

De acuerdo con la biografía de la Santa, las leyendas en torno a su vida, se le han dado diversos patrocinios. Principalmente se le considera patrona de los peluqueros y perfumeros, así cómo también de los penitentes y de las mujeres que han dejado la vida de pecados carnales y se han convertido. Además, se le considera la patrona por excelencia de la Orden de Predicadores (Dominicos) ya que la presencia de la Magdalena al pie de la cruz, junto al sepulcro y en la mañana de la resurrección representa para dicha orden el modelo por excelencia de contemplación, compasión, amor y oración, así como de predicación.

En México, diferentes comunidades están consagradas al patrocinio de Santa María Magdalena, tal es el caso del pueblo de la Magdalena Atlictic, en Magdalena Contreras, Magdalena de las Salinas en Gustavo A. Madero, Magdalena Yodocono y Magdalena Zahuatlán en el estado de Oaxaca, La Magdalena Tlatlauquitepec y Magdalena Quecholac en el estado de Puebla, por mencionar algunos.

MARÍA MAGDALENA Y LAS DOCTORAS DE LA IGLESIA

Santa María Magdalena, Templo de San Juan Teposcolula, Oaxaca.

Muchos santos en su vida mortal nos han dado ejemplos de vida cristiana a seguir y que ellos mismos siguieron para alcanzar gracias especiales e imitar sus virtudes para su camino a la santidad. Tal es el caso de las santas y doctoras de la Iglesia Santa Teresa de Jesús y Santa Teresita del Niño Jesús, que le tuvieron especial devoción a Santa María Magdalena. Teresa de Jesús nos narra qué: «Era yo muy devota de la gloriosa Magdalena y muy muchas veces pensaba en su conversión, en especial cuando comulgaba, que como sabía estaba allí cierto el Señor dentro de mí, poníame a sus pies, pareciéndome no eran de desechar mis lágrimas»

En Magdalena, Santa Teresa encuentra también a una mujer apasionada “en quien tan crecido estaba este fuego de amor de Dios”. Un amor que se convirtió en dolor y en fuerza junto a la cruz: «Tengo para mí que el no haber recibido martirio fue por haberle pasado en ver morir al Señor»

Argumentando sobre el tema de la acción y la contemplación (contraposición de las figuras de Marta y María), Teresa nos deja un precioso párrafo dedicado a esta mujer que, según Jesús, eligió “la mejor parte”, pero era, según Teresa, porque ya había hecho “oficio de Marta” antes regalando al Señor el lavarle los pies y limpiarlos con sus cabellos:

María Magdalena, Pecadora de Magdala, película mexicana, 1946.

«¿pensáis que le sería poca mortificación a una señora como ella era, irse por esas calles, y por ventura sola, porque no llevaba hervor para entender como iba, y entrar adonde nunca había entrado, y después sufrir la murmuración del fariseo y otras muy muchas que debía sufrir? Porque ver en el pueblo una mujer como ella hacer tanta mudanza, y como sabemos, entre tan mala gente, que bastaba ver que tenía amistad con el Señor, a quien ellos tenían tan aborrecido, para traer a la memoria la vida que había hecho, y que se quería ahora hacer santa, porque está claro que luego mudaría vestido y todo lo demás; pues ahora se dice a personas, que no son tan nombradas, ¿qué sería entonces? Yo os digo, hermanas, que venía «la mejor parte» sobre hartos trabajos y mortificación, que aunque no fuera sino ver a su Maestro tan aborrecido, era intolerable trabajo.

Pues los muchos que después pasó en la muerte del Señor y en los años que vivió, en verse ausente de El, que serían de terrible tormento, se verá que no estaba siempre con regalo de contemplación a los pies del Señor. Tengo para mí que el no haber recibido martirio fue por haberle pasado en ver morir al Señor»

Por su parte, Santa Teresita del Niño Jesús nos habla muy poco, pero nos da en Santa María Magdalena un consuelo para recurrir a su intercesión, escribiendo en 1894: “Jesús nos ha defendido en la persona de María Magdalena”.

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