La fiesta regresa al Tepeyac

Por: Diego Rodarte

Cerca de tres millones de peregrinos llegaron a la Basílica de Guadalupe para celebrar el 490 Aniversario de las apariciones de la Virgen Morena en el cerro del Tepeyac, festejo que se llevó a cabo con restricciones debido a la pandemia por Covid–19 que en 2020 fue motivo para que el santuario mariano más importante de América cerrara sus puertas para evitar grandes concentraciones de fieles.

A diferencia del año pasado, el santuario permaneció abierto y desde el mes de noviembre, por invitación del Rector de la Basílica, Mons. Salvador Martínez Ávila, muchos fieles anticiparon su visita para rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe.

Como medida de prevención, en esta ocasión no se permitió que los fieles permanecieran en el atrio ni en las inmediaciones del santuario para pasar la noche, por lo que el 11 de diciembre, día en que se registra el mayor número de peregrinos, el atrio fue cerrado y solo se permitió el acceso por las bandas móviles para que los peregrinos pudieran contemplar por un instante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Esto no fue impedimento para que fieles de todas partes de la República Mexicana se dieran cita como cada año, para agradecer a la Guadalupana los favores recibidos. Esta vez en menor cantidad, pues en algunos casos, vinieron pequeñas representaciones de los diferentes grupos de antorchistas, ciclistas, corredores, caminantes y caravanas, que llegan al Tepeyac entre el 9 y el 12 de diciembre, para hacer presente a su comunidad a los pies de la Morenita y salvaguardar la salud de sus seres queridos.

De forma fluida, portando sus estandartes, cuadros y diferentes imágenes de la Virgen, los peregrinos transitaron por la Calzada de Guadalupe para ingresar al recinto mariano, encontrándose en el camino con la generosidad de aquellos que cada año regalan algún alimento para mitigar el cansancio de quienes recorren largas jornadas para encontrarse con la Emperatriz de América.

En cuanto a los homenajes y las tradicionales mañanitas, estos se llevaron a cabo de manera virtual y se transmitieron a través de las redes sociales de la Basílica de Guadalupe y los medios de comunicación. Aún así, en punto de las 12:00 de la noche, los fieles reunidos en el santuario del Tepeyac y sus inmediaciones, entonaron las Mañanitas a la Virgen.

Como parte del homenaje, se encendieron en el interior del santuario más de mil 400 veladoras y se colocaron más de mil fotografías en las bancas frente al altar, como parte de la invitación “Signos de tu presencia” que hizo Mons. Salvador Martínez Ávila para hacer presentes a los peregrinos que no pudieron acudir esa noche a la casita sagrada del Tepeyac.

Por otra parte, artesanos de Huamantla colocaron por segunda ocasión un tapete de aserrín y flores en el atrio del santuario, mientras que la Sociedad de Ornatos Florales del Señor de la Cuevita, colocó la tarde del 9 de diciembre la portada que tradicionalmente los fieles de Ixtapalapa ofrendan a la Virgen de Guadalupe a finales del mes de noviembre con motivo de la peregrinación del pueblo a la Basílica de Guadalupe y que en esta ocasión fue parte del ornato de los festejos guadalupanos.

El domingo 12 de diciembre, Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, que coincidió con el Tercer domingo de Adviento, los fieles pudieron participar en la celebración de la Misa de las Rosas, presidida por Mons. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México.

En su homilía, el cardenal señaló que la Virgen María sigue manifestando su amor, como Madre de la Iglesia:

“… por eso vino a México, a buscarnos para expresarlo a todos sus hijos, como lo manifestó a San Juan Diego al revelarle su deseo con estas palabras:

Escucha hijo mío el menor, Juanito: Sábelo, ten por cierto hijo mío, el más pequeño, que yo soy la Perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada. En donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: Lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación. Porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva…”

Al final de la celebración, Mons. Carlos Aguiar bendijo las rosas que se entregaron a los celebrantes y las que los fieles portaban en recuerdo del milagro en el que la Santísima Virgen María dejó impresa su sagrada imagen en la tilma de San Juan Diego.

Durante todo el mes de diciembre seguirán llegando peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, para honrar a la Madre de los mexicanos y pedirle por sus necesidades, en especial, por el fin de la pandemia para que el próximo año las fiestas guadalupanas regresen con todo su esplendor.

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