La visita anual de Nuestra Señora de Zapopan, devoción en tiempo de epidemias

“Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios…”

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Por: Héctor Josué Quintero López

La Iglesia Arquidiocesana de Guadalajara se ha caracterizado por su gran devoción a la Reina del cielo, particularmente en el culto a la Virgen de Zapopan, imagen que desde el siglo XVI ha mostrado su especial protección para el Occidente Mexicano.

Hacia 1691 se tiene constancia de la primer visita de la Virgen de Zapopan, estando asediada la ciudad de Guadalajara por una terrible epidemia de sarampión y viruela, el obispo Juan Santiago de León y Garabito determina se traiga la taumaturga imagen de Nuestra Señora de la Expectación a la ciudad episcopal, para implorar su intercesión mediante un novenario de misas cantadas, al término de estas rogativas, el obispo manda llamar a todos los médicos de Guadalajara, los cuales bajo juramento aseguraron notar la mejoría de salud “desde la hora e instante que dicha Imagen entró a la ciudad”.

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En 1721, otra epidemia mortal asediaba la ciudad de Guadalajara, llegando a enfermar el prelado de la Iglesia tapatía, el Ilmo. Sr. Manuel de Mimbela y Morlans O.F.M., por lo que se trajo deprisa la bendita imagen de Nuestra Señora y al roce de sus vestidos, el señor obispo recobró los sentidos y pudo disponerse a bien morir; tras su fallecimiento, los que se encontraban aún enfermos sanaron y no siendo suficientes las amplias naves de la Catedral de Guadalajara para congregar la concurrencia de fieles agradecidos, se dispuso que la bendita imagen de Nuestra Señora de Zapopan visitara todas las iglesias de la ciudad, llevando salud y mejoría casa por casa. Desde entonces, cada vez que una calamidad se presentaba y se alteraba el orden público, se traía la bendita imagen (no la
peregrina, si no la original) a visitar la ciudad, aumentando el culto y popularidad de la Virgen de Zapopan no sólo en Guadalajara, si no extendiéndose más allá del Reino de la Nueva Galicia.

Al año siguiente 1722, Matías de la Mota Padilla, refiere que al ver la intensidad de las lluvias, nuevamente el pueblo tapatío pidió la presencia de la Virgen de Zapopan, cosa parecida a la que sucedió en 1731, cuando los moradores solicitaban su presencia por la escasez de lluvia y por los continuos rayos y enfermedades que asediaban a la ciudad, siendo más constante la estancia de la imagen Taumaturga en Guadalajara.

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El año que marcó un compromiso entre los cabildos Civil y Eclesiástico de la ciudad de Guadalajara con la milagrosa imagen venerada bajo la advocación de Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan fue en 1734; pues fuertes rayos y tempestades sacudían a la ciudad desde sus cimientos, provocándose a su vez epidemias por las condiciones en que se encontraba la capital novogalaica, solicitando al señor obispo Nicolás Gómez de Cervantes recurriera al amparo de la Virgen de Zapopan, trayéndose la venerada imagen y como anteriormente se había hecho, se ofreció un solemnísimo novenario de misas en la Santa Iglesia Catedral y al notar que no se presentó ninguna otra desgracia causada por las tormentas, y la mejoría en salud de la población, al término de esta visita, en noviembre de 1734 se realiza el juramento correspondiente nombrando a la Santísima Virgen de Zapopan: Patrona contra rayos, tempestades y epidemias, comprometiéndose el cabildo Civil y Eclesiástico a traer año con año la bendita imagen de Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan para proteger la ciudad y hacer patente dicho patronato.

Por lo tanto, desde 1735 la visita de Nuestra Señora de Zapopan a la ciudad episcopal se oficializa, realizando con toda solemnidad el primer traslado a Guadalajara, que según lo estipulado en las actas del Patronato, la imagen se llevaría el 13 de junio en pomposa y devota procesión a la Catedral en la que se celebraría un novenario solemne y permaneciendo la Imagen en este lugar hasta que se viera conveniente el regreso a su Santuario.

Así pues, en cumplimiento al juramento realizado en 1734, este año, ha llegado el momento de iniciar el periodo de las visitas de Nuestra Señora de Zapopan por la Zona Metropolitana de Guadalajara, en donde diariamente visitará las parroquias con una serie de restricciones para favorecer las medidas sanitarias que se tienen ante la contingencia por la pandemia provocada por la aparición de un nuevo virus (SARS- CoV2) que causa la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19).

El 20 de mayo de 2020 en punto de las tres de la tarde se realizó una solemne Eucaristía en la Basílica de Zapopan, encabezada por el Ministro Provincial Fr. Ángel Gabino Gutiérrez O.F.M., al término de la misma, se entonó el canto Salve Regina y se dio la bendición con la imagen de la Virgen de Zapopan. En la puerta del santuario zapopano se encontraba lista la camioneta que conducirá a la bendita imagen por las diferentes comunidades parroquiales, mientras que afuera del atrio, se presentaron fieles devotos para despedir a la Generala, los cuales emocionados, lanzaron vivas y aplausos que acompañados del repicar de las campanas, animaron el emotivo momento devocional que se vivió con ciertas restricciones.

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La Virgen de Zapopan visitará las comunidades parroquiales según la lista establecida y serán de la siguiente manera según lo dispuesto por el Arzobispo de Guadalajara José Francisco Robles Ortega:

  • La camioneta que conduce a la venerada imagen recorrerá, a mediana velocidad las calles de la parroquia para que los fieles la puedan ver pasar desde sus casas, evitando todo acompañamiento, evitando que la camioneta se detenga en ningún punto.
  • Concluido el recorrido la imagen regresará a su santuario, para volver al día siguiente a la parroquia que corresponda.
  • En la medida que se supere la emergencia, se restablecerán los recorridos tradicionales en la permanencia de la Virgen en el templo parroquial que visite.

Exhortando el pastor de la Iglesia Diocesana de Guadalajara se apliquen las medidas que se han establecido con motivo de las visitas de Nuestra Señora de Zapopan, considerando la importancia pastoral de esta venerable tradición, que se ha conservado pese a las guerras y prohibiciones desde hace más de 280 años, trayendo esperanza y paz en este tiempo de adversidad e incertidumbre que se vive en el mundo, solicitando a nuestra Celestial Patrona contra epidemias, que a su paso por las calles de nuestra ciudad nos ampare como anteriormente lo ha hecho derramando su protección e intercesión para el cese de este mal que nos aqueja.

Fotografías: Héctor Josué Quintero López
Ver más: Reina y Madre de Jalisco

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