Nuestra Señora del Pueblito

“Pues concebida fuiste sin mancha, Ave María, llena de gracia”.

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Por: Diego Rodarte

Conquistadora y Evangelizadora por excelencia, la Virgen María a través del imaginario del hombre y de los pasos de los misioneros llegó a los lugares más complicados para ganar el corazón y el cariño de sus hijos, que al verla, reconocieron en Ella a una madre compasiva y misericordiosa que sería su auxilio en los momentos de mayor necesidad y que se convertiría en sello de identidad para cada uno de los pueblos que la acogieron como su Patrona.

Tal es el caso del antiguo pueblo de San Francisco Galileo, conocido actualmente como el municipio de Corregidora o Villa del Pueblito, y llamado por todos “El Pueblito”, ubicado al Sudoeste del estado de Querétaro, lugar donde la Gran Madre de Dios reina bajo la advocación de Santa María del Pueblito y que en el mes de febrero atrae a centenares de peregrinos que con sus danzas, cantos y coloridas ofrendas honran a Nuestra Señora y mantienen vivas las costumbres de los pueblos indígenas.

La imagen de Nuestra Señora del Pueblito fue esculpida hacia el año de 1632 por el Reverendo Padre Fray Sebastián Gallegos, fraile franciscano con habilidades de escultor que residía en el Convento de San Francisco el Grande de Querétaro, donde tenía un taller en el que esculpió diferentes imágenes piadosas como el Santo Cristo de San Benito, Jesús Nazareno de los Terceros y el Señor de la Huertecilla.

Inspirado por la gracia divina, Fray Sebastián se dio a la tarea de esculpir una imagen de la Inmaculada Concepción de María elaborada con la técnica de caña de maíz, dando como resultado una colorida imagen de 50 centímetros que representa a la Virgen con las manos juntas sobre el pecho, vestida con una túnica de cuello circular que, ceñida en la cintura, llega hasta los pies calzados de color negro que descansan sobre una sencilla peana circular. Su cabello negro y abundante termina sobre la espalda a la altura de los hombros y su tez morena refleja la belleza de la mujer indígena.

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El Padre Gallegos obsequió la escultura de la Inmaculada a Fray Nicolás de Zamora, cura doctrinero de la ciudad, que se encontraba preocupado porque muchos de los pobladores realizaban actos paganos mezclados con prácticas cristianas, pues aunque habían recibido el bautismo e iban a misa todos los días, por las noches acudían a una pirámide en la cima de un cerrito para adorar a sus antiguos ídolos.

Afligido por esta situación, Fray Nicolás decidió subir al cerrito y colocó al pie de la pirámide la imagen de la Inmaculada, rogándole que convirtiera aquellos corazones endurecidos a la fe verdadera. Cuando los indígenas llegaron a la pirámide para realizar sus ritos, contemplaron atónitos la imagen de la Virgen y se obró en ellos el milagro de la conversión, pues dejaron la idolatría de manera radical; se dice que los ídolos caían derribados a los pies de la Señora del Cielo.

EL SANTUARIO

Después de este prodigio, la bendita imagen fue colocada por el Padre Zamora en la ermita del pueblo de San Francisco Galileo, lugar en el que permaneció durante ochenta y dos años y donde la Virgen comenzó a recibir los primeros homenajes de veneración y amor de parte de los pobladores. En 1714, los Padres Franciscanos construyeron una capilla de adobe en lo que hoy es el antiguo panteón del pueblo, donde la Virgen del Pueblito fue venerada durante veintidós años, quedando bajo el cuidado de los religiosos franciscanos.

El 5 de febrero de 1736 Nuestra Señora del Pueblito fue trasladada al santuario que actualmente la cobija. Este fue construido por deseo del capitán Don Pedro de Urtiaga, en agradecimiento a la Señora del Cielo por haberlo librado de la muerte en una grave enfermedad y en su testamento encargó a su hijo, el coronel y alférez real Don José de Urtiaga que lo edificara. El templo se amplió en 1910 y en 1996 fue remodelado nuevamente, se decoró el altar mayor y el trono de la sagrada imagen.

La devoción y el amor del pueblo queretano a Nuestra Señora del Pueblito se debió a los innumerable favores obtenidos gracias a su intercesión y a diferentes acontecimientos extraordinarios que ocurrieron en torno a la sagrada imagen, por ejemplo, se cuenta que en los primeros años de su culto se le vio llorar varias veces, en otras ocasiones se le veían los ojos muy encendidos y en veintidós ocasiones se le vio sudar a tal grado que se empapaban los lienzos con que se limpiaba.

EL SIMBOLISMO DE LA SAGRADA IMAGEN

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En un principio solo se veneraba la escultura de la Inmaculada, pero no se sabe a ciencia cierta cuando y por qué se le agregó la imagen del Niño Jesús, la cual estuvo a ras de piso en sus inicios y una vez que se le agregó la nube y la imagen de San Francisco de Asís, se colocó junto a la Virgen. Se cree que fue el pueblo indígena el que pidió que se le agregara la imagen del Niño Jesús en la segunda mitad del siglo XVII o a principios del siglo XVIII.

Cada uno de los elementos que conforman la imagen de Nuestra Señora del Pueblito tal y como la conocemos actualmente tienen un simbolismo particular:

  • El Niño Jesús es el Verbo Eterno de Dios que crea, gobierna y salva al universo. Anuncia el carácter cristiano de nuestra fe cristiana.
  • La Imagen de San Francisco anuncia que los verdaderos cristianos son los que aceptan y viven la asociación Cristo – María, Cristo – Iglesia en la realización del plan salvífico. Simboliza también el amor y la devoción de San Francisco de Asís a la Santísima Virgen María como Reina de la Orden Franciscana y representa también al pueblo católico  del Pueblito cuyo patrono es San Francisco de Asís.
  • La nube manifiesta la presencia de Dios en la persona de su Hijo Jesús y su gloria en la persona de María, en las “maravillas” que el Todopoderoso ha realizado en Ella.
  • Las tres esferas que sostiene San Francisco representan las tres ordenes fundadas por el Santo de Asís: los hermanos menores, las Damas pobres,  (Clarisas)  y la orden Seglar de hombres y mujeres que en diferentes estados civiles viven el espíritu franciscano.

LAS FIESTAS TRADICIONALES DE FEBRERO

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Para los habitantes del Pueblito, el mes de febrero se tiñe de colores, música y danza para celebrar las llamadas Fiestas Tradicionales en honor a Nuestra Señora del Pueblito, en la que se celebra el aniversario del traslado de la sagrada imagen a su nuevo santuario.

Anterior al traslado de la Virgen a su santuario, el 5 de febrero de 1736, existía una fiesta primitiva para honrar a la Virgen, la cual se fusionó con el aniversario del nuevo templo, surgiendo así las fiestas tradicionales de febrero, y aunque la celebraciones deberían ser en torno al 5 de febrero, se fijo que la fecha para estas fueran la semana anterior al Miércoles de Ceniza.

Fruto de la fusión de la fiesta primitiva con la fiesta actual, surgieron diferentes expresiones populares, ya que el Pueblito cuenta con ascendencia Purépecha, Tarasca y Otomí, rasgo que prevalece en el pueblo, por lo que la celebración se desarrolla en un ritual de boda Otomí, donde la Virgen se desposa místicamente con el pueblo representado en una corporación de doce mayordomos y doce tenanches, es decir, doce mujeres con sus respectivos acompañantes, quienes son los responsables de organizar los festejos.

La fiesta inicia el sábado de vísperas  con el llamado “Ensaye Real” de danzas que se ofrecen a la Virgen del Pueblito, compuesto principalmente por la Corporación de Inditos e Inditas que ofrecen la danza tradicional del municipio de Corregidora y dos danzas de niños, que son danzas promesas que están diferenciadas geográficamente por los barrios del pueblo: “Los de arriba” y “los de abajo”.

Los niños o sus padres, prometen bailarle a la Virgen por algún favor recibido o para pedir algún milagro y danzan durante toda la semana a partir de las 5:00 de la tarde, pero también hay danzas de “Flachicos”, personas caracterizadas con máscaras o disfraces satíricos que representan al mal y junto con la danza de los “Baltazares” ofrecen su danza a la Virgen para representar la batalla entre el bien y el mal.

Los diferentes grupos de danza hacen un recorrido por el pueblo para llegar al santuario; una vez ahí, entran acompañados por los músicos para danzar a los pies de Nuestra Señora del Pueblito. Conforme van pasando frente al altar, van saliendo del templo y se van incorporando para realizar un recorrido por las calles del Pueblito acompañados de una una réplica de la Virgen, una de estas réplicas es llamada “La Vicaria”, escultura de marfil elaborada en España hacia el año 1700 y se le da este título porque hace las veces de Patrona cuando así es requerido.

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Entrada la noche, se realiza una vigilia para esperar la alborada del día de la fiesta con la Purificación Otomí de la Vieja Mayordomía de Naturales y cuyo significado es, a través de diversas ofrendas, purificar el corazón y reafirmar su compromiso con Nuestra Señora del Pueblito y en punto de la media noche inician las tradicionales mañanitas con un recorrido por todo el pueblo anunciando la llegada de la fiesta.

El domingo por la mañana se realiza el tradicional “Paseo del buey”, en el que a un buey adornado con diferentes elementos lo sacan a pasear por las calles del pueblo. Esta tradición tiene un origen secundario, pues el lunes de la fiesta se lleva a cabo la comida de la Fiesta del Compromiso de la Boda de la Virgen con el pueblo, y el platillo tradicional de acuerdo al ritual es caldo de res con garbanzos acompañado con pan de agua. Este platillo se ofrece a todo el pueblo, principalmente a los mayordomos y tenanches junto con sus familias.

Se dice que en un año no documentado, mientras la gente degustaba del caldo de res, una persona reclamó el animal como suyo y que le había sido robado; para evitar esta situación se decidió que a partir del siguiente año se iba a pasear al buey por las calles del pueblo para que las personas supieran que no era un animal robado y así pudieran reclamarlo. Es así como surge el paseo del buey y actualmente es una invitación al pueblo para el convite del lunes de la fiesta.

La mayordomía encargada del paseo tiene el compromiso de sacar al toro durante mes y medio todos los domingos para acostumbrarlo a estar rodeado de gente. El domingo, muy temprano, al buey se le adorna con un penacho y el signo de la cruz, moños o flores que se le colocan en los cuernos y en la cola; además lleva collares con los ingredientes que se utilizarán en la preparación del caldo como zanahorias, garbanzos, chiles, cebollas, ajo y sobre el lomo se le coloca un suadero sobre el que se ponen tortillas de color, pan de agua, chile cuaresmeño, jitomates, una olla y platos de barro, entre otros elementos.

El recorrido sale de la casa del primer Mayor rumbo al santuario, donde los animales destinados a este recorrido reciben la bendición de parte del Padre Guardián, posteriormente inicia el recorrido que dura al rededor de dos horas.

El día lunes, el caldo se reparte a todas las personas que asistan a casa de la primer Tenanche, que es la primera responsable de las mujeres que conforman la mayordomía y por la noche se ofrece una cena y se hace la entrega de “La Pastilla”, que consiste en figurillas de azúcar labrada colocadas en estructuras de madera en forma exagonal llamadas parandes, y no es otra cosa que la dote sagrada que el pueblo representado en la mayordomía entrante ofrece a la mayordomía saliente y al santuario a cambio de la novia (la Virgen), bajo la supervición de las autoridades municipales, ya sea el presidente municipal o en su representación la Secretaría del Ayuntamiento para dar fe y legalidad de la entrega de la dote.

Las doce Tenanches, encabezadas por la primer Tenanche, tienen la responsabilidad de custodiar la imagen de la Mayordomía, llamada cariñosamente por todos “La Tenanchita”.

La palabra “tenanche” es de origen náhuatl y significa “servidora”, de ahí el nombre de las mujeres, que son servidoras, por lo que, para referirse a la Virgen se usa el diminutivo “tenanchita”. Se cuenta que esta imagen fue elaborada porque al trasladarse la imagen original de la Virgen del Pueblito a su santuario, los indígenas la reclamaban como suya, por lo que se mandó hacer una imagen parecida a la original y que  la Mayordomía de mayordomos y tenanches custodia todo el año realizando rosarios en su honor.

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Cada año se elige por votación popular al primer mayordomo y este elige a la corporación restante. Durante este ciclo, la Tenanchita permanece en la casa del primer mayordomo. La elección del mayordomo se realiza en plena cuaresma y se le conoce como la “remuda”, pues después de trasladar la imagen de la Tenanchita a casa del mayordomo entrante, se realiza la elección del mayordomo siguiente y se entrega un obsequio, que consiste en el resto de la dote que ofrece la mayordomía entrante a cambio de la sagrada imagen con la cual se desposa místicamente, tal y como está establecido en un libro llamado Ordo y Estatutos de la Mayordomía de los Naturales de Nuestra Señora del Pueblito.

El resto de la semana llegan al santuario de Nuestra Señora del Pueblito peregrinaciones provenientes de diferentes puntos del estado de Querétaro, pero también de otros puntos del país como Guanajuato, el Estado de México, Monterrey, Guadalajara, Chihuahua y del extranjero, donde se ha extendido la devoción a Nuestra Señora del Pueblito.

La fiesta culmina con la Misa de acción de gracias el domingo siguiente, presidida por el ordinario del lugar para agradecer que se hayan realizado las festividades y el aniversario del templo.

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Esto en cuanto a las fiestas tradicionales de febrero, pues la fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Pueblito se celebra el segundo sábado de Pascua en la ciudad Espiscopal, por considerarse a la Virgen del Pueblito Patrona de la Ciudad de Querétaro.

En cuanto a los títulos que ha recibido, el 15 de enero de 1745 fue nombrada Patrona de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán. El 5 de junio de 1830 se le nombró Patrona Principal de la Ciudad de Querétaro por parte del Congreso del estado.  El 29 de octubre de 1810 fue proclamada Generala de las tropas del Ejército Realista y consumada la independencia, continuó siendo reconocida Generala por el ejército independiente.

El 13 de abril de 1875, en consideración a las misericordias de la Santísima Virgen del Pueblito obradas en todo tiempo con los queretanos, fue proclamada Patrona de la Diócesis y con particularidad del Cabildo Eclesiástico. El 17 de octubre de 1946, se realizó la Coronación Pontificia de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Pueblito.

En la actualidad, aunque el título de Patrona Principal de la Diócesis de Querétaro lo ostenta Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, el pueblo queretano sigue refrendando su amor y reconocimiento a Nuestra Señora del Pueblito, quien los ha acompañado desde los inicios de la evangelización, pero es importante destacar que es la Santísima Virgen María, la Gran Madre de Dios, bajo dos advocaciones distintas, la cobija al pueblo fiel de Querétaro que la honra con el autentico color de su fe.

Fuentes: Nuestra Señora del Pueblito. Compendio histórico de su culto.
                 Santa María del Pueblito desde su Santuario, fiestas de Tradición en El Pueblito.

Agradecimientos: Abelardo Hernández, Iván Mendoza.

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