El Señor de la Presa

 

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Por: Diego Rodarte

Texcoco, Estado de México

El Domingo de Pentecostés y el martes posterior, centenares de fieles se congregan en la Ex Hacienda Molino de Flores para honrar al Señor de la Presa, una imagen de Cristo Crucificado que de acuerdo con la tradición quedó plasmada en una peña cerca del río Coxcacuaco y fue encontrada por unos campesinos que pasaban cerca del lugar.

A ciencia cierta no se tiene una fecha exacta sobre este hallazgo, pero los cronistas refieren que fue alrededor del año 1600 cuando se levantó la primera ermita a la que acudían los fieles para elevar sus plegarias frente a la sagrada imagen, que pronto comenzó a gozar de fama y aceptación entre las comunidades aledañas por los milagros con los que eran favorecidos sus devotos.

La capilla que actualmente alberga al Señor de la Presa fue levantada entre 1880 y 1890 y fue construida sobre el mismo peñasco donde apareció la imagen.

La efigie original corresponde a Cristo crucificado y ha sido intervenida por mano humana en varias ocasiones, pues le fueron agregadas las imágenes de la Virgen Dolorosa y el Apóstol San Juan, ambos al pie de la cruz. Las últimas intervenciones registradas fueron en 1923 y 1994.

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Pese a dichas intervenciones, un halo de misterio rodea al Señor de la Presa, pues a diferencia de la Virgen y San Juan, la imagen de Cristo se aprecia claramente sobre el relieve de la roca como si se tratara de un lienzo.

En la capilla se observan algunas placas que a modo de exvoto, son testimonios de los milagros del Señor de la Presa, desde agradecimientos por una buena cosecha, un buen parto, haber recuperado la vista y hasta de haber sobrevivido a algún accidente.

Música, danza  y el peregrinar de los fieles de Texcoco y de comunidades aledañas, forman parte de la festividad, siendo el martes posterior a Pentecostés cuando los fuegos pirotécnicos iluminan el cielo de la Ex Hacienda del Molino de Flores, construida en el siglo XVI con el objetivo de fabricar textiles y que a lo largo de su historia tuvo diferentes usos como la producción de harina de trigo y pulque. La Hacienda Molino de Flores tuvo su auge hasta la época porfiriana en que fue abandonada y recuperada por el gobierno de Lázaro Cárdenas en 1937 para convertirla en Parque Nacional.

Pese a ser un lugar visitado por turistas, la capilla del Señor de la Presa sigue siendo un espacio de oración y encuentro, pues el sonido del río y el silencio del lugar, invitan a los fieles a contemplar y meditar en la figura de Cristo crucificado, que ofrece paz y consuelo en ese pequeño rincón de la Ex Hacienda.

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