Rogativas al Señor de Tepalcingo

“Líbranos Señor de Tepalcingo y danos tu bendición”

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Por: Diego Rodarte

Tepalcingo, Morelos

La agricultura es una de las actividades económicas más importantes en toda la República Mexicana, por lo que la temporada de lluvias es de vital importancia para que los cultivos den una cosecha abundante y benéfica para las comunidades que se dedican al trabajo del campo.

La fiesta de la Santa Cruz, el 3 de mayo, marca el inicio de la temporada de lluvias, y junto con la fiesta de San Isidro Labrador, el 15 de mayo, se realizan una serie de rituales que llegan a su culmen con las llamadas Procesiones Rogativas, en la que los fieles sacan en procesión a sus Santos Patrones para pedir que no falten las lluvias y que estas sean buenas para la tierra.

El Municipio de Tepalcingo, ubicado en el estado de Morelos y conocido por su feria del Tercer Viernes de Cuaresma, es uno de los poblados dedicados a la siembra de caña de azúcar, cacahuate, maíz y frijol, razón por la que encomiendan sus cultivos al Señor de Tepalcingo, imagen de Jesús Nazareno que desde el siglo XVI acompaña a la comunidad, primero con el hallazgo de una pequeña imagen de la que posteriormente se mandó hacer la escultura que hoy conocemos y que una semana antes de la fiesta de la Ascensión del Señor a los Cielos, recorre las calles principales de los barrios que conforman el centro de Tepalcingo.

La organización de la procesión  corre a cargo de un comité, que durante cinco días lleva en andas la imagen del Nazareno a los puntos establecidos para su visita, en donde se colocan capillas pozas donde se harán los descansos correspondientes. Cuando el Señor llega a un barrio, una comitiva sale a recibirlo con la imagen del Santo Patrón, o bien, una demandita del Señor, junto con ofrendas de flores, frutas y adornos que son colocadas en el anda una vez que el Nazareno es entronizado en el altar dispuesto en su honor.

Una vez en el altar, el Nazareno es incensado en señal de respeto, se colocan cirios a su alrededor y una gran cantidad de flores, además de los adornos elaborados con dulces, galletas y flores de papel. Este ritual se repite en cada una de las pozas en las que se realiza el rezo del Santo Rosario y se celebra la Santa Misa para pedir al Señor de Tepalcingo que bendiga a la comunidad con un buen temporal. Las calles son adornadas con motivos de color verde, y se colocan abundantes varas de maíz cargadas con los primeros brotes de la temporada.

La procesión es acompañada con el canto de alabanzas interpretadas por los rezanderos del pueblo y al recorrido se suman fieles que cargan grandes cirios para alumbrar el camino del Nazareno, como una forma de agradecer al Señor de Tepalcingo algún favor recibido o pedir por alguna necesidad. Una de ellas es doña Mary, quien hace un año estaba perdiendo la vista, y en la rogativa de este año regresó para agradecer que pudo recuperar la visión gracias a la intervención del Señor de Tepalcingo.

Las procesiones rogativas terminan el domingo con el regreso del Señor de Tepalcingo a su santuario, donde es recibido con un tapete de aserrín y el arreglo floral del templo, concluyendo con la celebración de Misa de acción de gracias a la que se suma todo el pueblo, fieles de comunidades vecinas y peregrinos provenientes de los estado de Puebla, Estado de México, Tlaxcala y la Ciudad de México.

HISTORIA DE LA IMAGEN

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Hacia el año de 1523, una niña jugaba cerca de un riachuelo en Tepalcingo y encontró en la orilla una imagen de Jesús de unos 20 centímetros, escultura con la que jugaba hasta que decidió contárselo a sus padres, quienes en un inicio no hicieron caso de lo relatado por la pequeña, pero era tanta la insistencia de la niña, que sus papás decidieron ir al lugar a ver si era cierto lo que contaba y admirados vieron la imagen de Cristo atado a la Columna.

La noticia del hallazgo corrió rápidamente entre los vecinos de la comunidad, quienes le dieron el nombre de El Señor Aparecido y lo colocaron en la capilla de La Santa Cruz para su veneración. A partir de 1525, la comunidad empezó a celebrar al Señor Aparecido el Tercer Viernes de Cuaresma, pero conforme se extendía la devoción a la pequeña imagen, fue aumentando el número de peregrinos que acudían a visitarlo, por lo que tuvo que ser trasladado a la iglesia de San Martín Obispo.

Ante el crecimiento del culto, en el siglo XVIII, la Cofradía del Señor Aparecido, comisionó a un artesano de puebla para que hiciera una imagen más grande, pero a diferencia de la original, Jesús debía llevar la cruz a cuestas. En poco tiempo, el Nazareno elaborado con la técnica de pasta de caña quedó terminado. La imagen era de una belleza tal, que unos fieles de Tlancualpican, Puebla, que buscaban una imagen de Jesús Nazareno decidieron comprarla.

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El artesano explicó que la imagen era un encargo de una cofradía de Tepalcingo, pero fue tanta la insistencia de los de Tlancualpican, que el artesano accedió, pero al intentar llevárselo no lo pudieron levantar. Cuando llegaron los de Tepalcingo, no tuvieron ningún problema para llevarse la imagen, pero una versión de la historia cuenta que al llegar a la comunidad, el Nazareno se puso tan pesado que no pudieron moverlo, indicando así el lugar donde quería que le construyeran su templo, edificado en 1759 con cantera amarilla proveniente de Chalcatzingo.

Otra versión cuenta que debido a la gran cantidad de peregrinos que llegaban a visitar al Nazareno de Tepalcingo, el entonces gobernador de Zacualpan solicitó que la imagen fuera llevada a su población, a lo que los fieles de Tepalcingo se opusieron, pero después se decidió llevarlo a Jonacatepec. Cuando se hizo el traslado de la sagrada imagen, esta se puso pesada al llegar al atrio, al punto que no la pudieron mover ni siquiera de regreso al interior del tempo, la imagen se volvía liviana sólo cuando era movida en dirección a la Plaza Mayor, lugar donde se construyó el templo.

La devoción al Señor de Tepalcingo tuvo tal importancia que los Arzobispos de México Don Alonso Núñez Haro y Don Antonio de Lizana y Beaumont concedieron ochenta días de indulgencia a quien rece un Credo y un Gloria ante la imagen del Señor de Tepalcingo y a la fecha sigue siendo uno de los santuarios más visitados el Tercer Viernes de Cuaresma y durante las Procesiones Rogativas.

El santuario de el Señor de Tepalcingo tuvo graves afectaciones durante el sismo del 19 de septiembre de 2017, por lo que tuvo que improvisarse una capilla efímera en la Casa del Peregrino para albergar la imagen del Señor Aparecido y el Nazareno, en lo que se concluyen las obras de reconstrucción del templo que perdió sus dos torres y sufrió daños en su estructura.

Pero esto no representó un obstáculo para que en los últimos dos años se realizara la fiesta del Tercer Viernes y las Procesiones Rogativas, la fe del pueblo y su compromiso con el Nazareno mantienen en pie sus festividades y el ánimo de que su comunidad siga adelante.

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